El #perdón perdió poder.

El #perdón perdió poder.

Perdón es una palabra muy desgastada en la actualidad. Desgraciadamente, es una palabra mal empleada por los #adultos y estos a su vez han transmitido su mal uso a la #niñez.

La usan y malgastan quienes no deberían siquiera pensar en ella, perdón se usa para substituir una disculpa, ya sea cuando se tropieza con alguien de forma accidental o cuando se interrumpe a alguien que está hablando. Perdón tiene una jerarquía mayor que una disculpa.

Una disculpa sirve para eximirse de una culpa, para justificar un comportamiento, para excusarse de un error o fallo. El #perdón tiene que ver con los sentimientos, al pedir perdón, se pide al ofendido que olvide lo que puede haberlo agraviado. Que sus sentimientos no se modifiquen por la falta cometida. Pedir perdón parece fácil, otorgarlo, no tanto.

Cuando dos #niños pelean físicamente o se agreden verbalmente, la reacción inmediata de los adultos frecuentemente, es que el aparente agresor pida "perdón" al agredido, y esto ocurre tan frecuentemente, que es muy fácil para los niños decirlo para salir pronto del #problema. Pero esto no significa, que el agredido olvide, ni que el agresor considere de verdad la falta que cometió y mucho menos que tenga un remordimiento o que piense no volver a repetir el mal comportamiento.

Se debe cambiar la manera de abordar una situación de #conflicto o pelea entre niños para que conozcan el verdadero sentido del perdón. No ese perdón que sale a regañadientes, y una vez expresado se liberan del incidente y corren a jugar. En ese caso se puede pedir una disculpa, los niños pueden aprender  a expresar su arrepentimiento o no arrepentimiento, pueden con sus propias palabras expresar lo que sienten por lo que hicieron y cómo se sienten respecto del otro. La labor de los #educadores no debiera ser que los infantes repartan perdones por doquier, sin entender el poder de la palabra, y peor aún sin sentir el verdadero sentido de la palabra; deben reforzar los conceptos de tolerancia, comunicación, respeto y confianza.  No decir perdón por cualquier incidente, ni obligar a pedir perdón.

Esta pequeña acción puede redituar grandes beneficios, porque los niños son conscientes de sus acciones, consecuencias y sentimientos,  y cuando se conviertan en  #adolescentes, también podrán ser responsables de lo que hacen y dicen, sin tener que ir pidiendo perdones innecesarios o dando perdones que no sean verdaderos.

Los adultos pueden comenzar a modificar sus disculpas y perdones, dando el uso adecuado a cada palabra, quitándole peso a una y fortaleciendo a la otra. Recordemos que se educa con el ejemplo, piense dos veces antes de decir perdón, será suficiente una disculpa, a menos que el perdón lo pida desde el corazón y considere no repetir el error.

 

 

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